Interpretar a Julián Arcas en su guitarra Torres de 1868

Una de las experiencias más emocionantes de mi carrera tuvo lugar con ocasión de la exposición «Antonio de Torres y la guitarra andaluza» en el Festival de la guitarra de Córdoba en su edición de 2007.*Este evento formaba parte de una programación más amplia entorno a la figura de este mítico guitarrero –el padre de la guitarra moderna tal y como la conocemos hoy– que incluía conciertos, conferencias y curso Aquella muestra consiguió reunir 12 guitarras originales de Antonio de Torres junto a una selección de guitarras andaluzas históricas y actuales. Para el acto de inauguración, que tuvo lugar el 4 de julio, desde la organización del festival se me pidió que ofreciera un pequeño recital  y que lo hiciera con la guitarra Antonio de Torres de 1868 que perteneció al guitarrista y compositor Julián Arcas (1832-1882), guitarra que cedió para tal fin su propietario actual, el profesor afincado en Barcelona, Marcos Villanueva.

Javier Riba con la guitarra Antonio de Torres

Javier Riba con la guitarra Antonio de Torres

La guitarra llegó a Córdoba unas semanas antes de la inauguración de la exposición, tiempo necesario para que pudiera ensayar y familiarizarme con ella. Para mí fue una experiencia inolvidable. Imagínense: había escuchado guitarras Torres en grabaciones y, en alguna ocasión, también en vivo, pero nunca había podido tocar una. Durante días fui descubriendo, con emoción, la belleza de su sonido, la claridad de su voz y la profundidad de su registro grave.

Entonces supe que esta guitarra, además, atesoraba una historia muy singular: era el instrumento que llevaba Julián Arcas en su última gira por Andalucía cuando la muerte salió a su paso, en 1882, en Antequera. Esta historia la sabemos gracias a las investigaciones del gran guitarrero y estudioso José Luis Romanillos, presente en la inauguración de la exposición; al parecer viéndoselos enfermo Arcas y presintiendo que quizás fuera su final, encargó a sus allegados que con la venta de esta guitarra se pagaran los gastos de su funeral. Sin embargo la guitarra no se vendió a su muerte y Romanillos ha seguido la pista de este instrumento a través de sus distintos propietarios desde aquellos luctuosos días en Antequera hasta que, finalmente, logró contactar con su actual dueño, profesor en Barcelona pero de origen andaluz.

Recital en la inauguración de la exposición.

Recital de inauguración

En este punto del relato podéis imaginaros que uno de los autores que interpreté en el recital fue precisamente Julián Arcas. No podía dejar pasar esta oportunidad. Pensad por un momento en el poder de la sugestión: hice vibrar de nuevo sus maderas con aquella música a la que dio vida más de cien años atrás a manos del propio Arcas, uno de los guitarristas más trascendentales de la historia de la música española. Como testimonio de aquella experiencia comparto con todos vosotros mi interepretación del Bolero de Julián Arcas con aquella histórica guitarra, la Antonio de Torres de 1868.

La inauguración congregó a mucho público

La inauguración congregó a mucho público

 

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